miércoles, 19 de noviembre de 2008

Confesiones de un miserable


Esperar es morir un poco...*

Hoy es un buen día para volver. He probado todos los sabores del mundo, he bebido el perfume de cada boca que he conocido, he trotado por cientos de curvas y pieles, y ya es tiempo de regresar al lugar del q he venido. Necesito descansar de tanto mar y tanto mundo, dormir mi ansiedad en un regazo conocido. Sentarme un segundo a mirar esa belleza q siglos atras no contemple, aunque siempre estuvo allí... conmigo.

Volver a ella, a la única princesa de carne y hueso q me supo amar, q me cuidó con ternura, y fue mía de verdad. Toda mía. No como las demás. Que me miraba directo a los ojos, tan directo que a veces me quemaba, un poco porq su amor era muy grande, otro poco (el más) porq yo no siempre era tan sincero. A veces la amaba, y otras no. A toda hora yo siempre dispuesto a jugar, más no a acariciarle el alma. Se contentaba con poco, y le di menos. Ella me entregó su vida, yo apenas unos días (y bien contados, no fuera q me quedase sin tiempo para mí). Fui egoísta y mezquino, pero... ¿qué importa? si ella aún siente lo mismo.

Por eso hoy, q estoy libre de dudas y peros, quiero retornar a ella, no para amarla cuando la necesito, sino para necesitarla siempre, porq la amo. Voy a emprender el viaje hacia sus ojos, voy a soñar con mis manos en su pelo. Sé q estará allí donde la dejé, tan linda y sola. Es un trayecto de días, semanas y meses, aunque estamos en el mismo país, en la misma ciudad. Me costará trabajo desandar el camino, pero ya nada impedirá que la bese con dulzura... porq ella fue y será mía, por siempre mía, y yo de ella, aunq no lo fui antes, será desde hoy y por siempre.

Un lustro caminando, pero al fin llegué a su hogar. El aire está distinto, más pesado q ayer. No hay flores en el jardín (raro, ella siempre cuidó de sus rosales). Hay un aroma a tristeza q nunca sentí, q me abraza y me detiene un instante en su portal.
Pero yo sé q todo ese paisaje gris desaparecerá cuando vea su rostro de eterna primavera. Después de todo, si ella no puede lograrlo... ¿quién más? Ansioso, como nunca antes (y nunca más despues), me deslizo sobre el picaporte y la puerta cede suavemente, pero sin brindarme oposición, como si me esperáse, como si supiera q tenía q abrirse para eliminar el último obstaculo en mi camino hacia vos, nenita tierna...
La madera blanca se hace a un lado y ante mí aparece una habitacion sola. Cuatro paredes, una ventana y una casa silenciosa. Sola. Apenas una silla desierta en un rincón, junto a una rosa marchita, q siento conocer de alguna forma.

Sola. El mismo aire de tristeza circulando por cada rincon vacio y olvidado de vos. Hay una lágrima seca entre la rosa y la silla... hay esto y hay lo otro, más no está ella, mi princesa, mi chiquita, mi única nena... ¿dónde estás? no puede ser q no estés aquí. La dirección es la misma, no estoy confundido.... no puedo encontrarla!! ¿cómo? ¿cuándo? ¿qué diablos ha sucedido? ¿por qué no me espera? ¿por qué no está aquí conmigo? ¿se habrá escondido?..
¿o acaso la habré perdido..??


Autor: Un miserable de corazón frizado.


*... pero llegar y no encontrarte, es morir completamente.


. .. . Mar . .. .

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