
La ola rompe lento en los peñascos. Tan lento, q casi puedo percibir cada milímetro de hidrogeno y oxigeno q la despliega. El gusto salado de su superficie inalcanzable se confunde con el sabor de mi boca, un sabor amargo y gris. Esa ola q rompe, esos milímetros de átomos copulando, ese salitre q lastima el pelaje, se parece mucho a ti, aunque nunca lo llegues a saber.
La hamaca hawaiana se mece al compás del viento caribeño… un horizonte tropical q no se condice con el sentimiento cronopiano que hoy me desliza a un hondo abismo sin luces ni arco iris. Encontrar la felicidad en eso pequeño q el resto desecha, me he dedicado todo el tiempo a eso… a conformarme con nada, quizás… a ser mimada a cuenta gotas, tal vez. Y a pedir perdón por lo q no hice, y a huir de lo q si hice, pero no se como solucionar.
Sigue la descripción climática. Allá a lo lejos el cielo se colorea de rojo, de amarillo y violeta… la noche esta cerca de bañar las aguas marinas. Una estrella danzarina se ha despertado antes q sus hermanas, y brilla tímida contra las nubes resquebrajadas del ocaso. Y a mi me parece ver una roca con tu nombre, tu mote y apellido, con tu corazón a un lado, frío y glaseado en metal. ¿Por qué obedecer a los moldes prefijados de una sociedad a la q no le importamos, en la q solo caemos por casualidad, por no tener nada mejor q hacer? Esta sociedad q nos acoge-encoge-coge, q nos viola en lo mas intimo de nuestros pensamientos, y q nos susurra en cada paso, en cada bocado cómo ser, cómo actuar, cómo movernos para ser “normales”. Amar si se puede, vivir como se debe, soñar sólo dormido. Me siento un barrilete entre la neblina, no encuentro el camino al costado de la “sociedad”, ni el túnel me q conecte a tu corazón. ¡Vaya si esta es todavía la misión más difícil! Bueno… supongo q ya pasara… un púrpura profundo es hoy mi alma, como si algo se hubiese roto o conmovido, y un gran frasco de tinta china se hubiese volcado sobre sí. Historias… migajas… restos de caricias y de besos… pedazos de sonrisas q como rompecabezas se arman y desarman en una red de pensamientos desconectados. Mas cerca, una estrella de mar q se diseca, trémula, sobre una roca verde y marrón. Mi mano en la pluma, la pluma en el papel, el papel en mi regazo, un poco seca, otro poco con lagrimas. Un abanico de posibilidades, y una sola y única respuesta al olvido y al nunca más: continuar. Seguir andando, como si nada otra vez, viajar para enmendar lo roto, para emparchar lo descosido. Mirar, hablar, escuchar, fumar, comer, beber, rezar, amar… y esperar a q llegue algo q rompa con lo demás. ¿Esperar? Mejor ir a por ello, aunque las consecuencias sean no deseadas, no buscadas, no concebidas. Dejarse ser, sin temor al rechazo del “fama”, aunque cueste prejuicios y diretes. Y un gran y enorme agujero en el corazón... §§
Autor: Mar. . .
Entre la cronopia y la fama hay una diferencia fundamental: el sabor de la vida.
La hamaca hawaiana se mece al compás del viento caribeño… un horizonte tropical q no se condice con el sentimiento cronopiano que hoy me desliza a un hondo abismo sin luces ni arco iris. Encontrar la felicidad en eso pequeño q el resto desecha, me he dedicado todo el tiempo a eso… a conformarme con nada, quizás… a ser mimada a cuenta gotas, tal vez. Y a pedir perdón por lo q no hice, y a huir de lo q si hice, pero no se como solucionar.
Sigue la descripción climática. Allá a lo lejos el cielo se colorea de rojo, de amarillo y violeta… la noche esta cerca de bañar las aguas marinas. Una estrella danzarina se ha despertado antes q sus hermanas, y brilla tímida contra las nubes resquebrajadas del ocaso. Y a mi me parece ver una roca con tu nombre, tu mote y apellido, con tu corazón a un lado, frío y glaseado en metal. ¿Por qué obedecer a los moldes prefijados de una sociedad a la q no le importamos, en la q solo caemos por casualidad, por no tener nada mejor q hacer? Esta sociedad q nos acoge-encoge-coge, q nos viola en lo mas intimo de nuestros pensamientos, y q nos susurra en cada paso, en cada bocado cómo ser, cómo actuar, cómo movernos para ser “normales”. Amar si se puede, vivir como se debe, soñar sólo dormido. Me siento un barrilete entre la neblina, no encuentro el camino al costado de la “sociedad”, ni el túnel me q conecte a tu corazón. ¡Vaya si esta es todavía la misión más difícil! Bueno… supongo q ya pasara… un púrpura profundo es hoy mi alma, como si algo se hubiese roto o conmovido, y un gran frasco de tinta china se hubiese volcado sobre sí. Historias… migajas… restos de caricias y de besos… pedazos de sonrisas q como rompecabezas se arman y desarman en una red de pensamientos desconectados. Mas cerca, una estrella de mar q se diseca, trémula, sobre una roca verde y marrón. Mi mano en la pluma, la pluma en el papel, el papel en mi regazo, un poco seca, otro poco con lagrimas. Un abanico de posibilidades, y una sola y única respuesta al olvido y al nunca más: continuar. Seguir andando, como si nada otra vez, viajar para enmendar lo roto, para emparchar lo descosido. Mirar, hablar, escuchar, fumar, comer, beber, rezar, amar… y esperar a q llegue algo q rompa con lo demás. ¿Esperar? Mejor ir a por ello, aunque las consecuencias sean no deseadas, no buscadas, no concebidas. Dejarse ser, sin temor al rechazo del “fama”, aunque cueste prejuicios y diretes. Y un gran y enorme agujero en el corazón... §§
Autor: Mar. . .
Entre la cronopia y la fama hay una diferencia fundamental: el sabor de la vida.
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