jueves, 12 de marzo de 2009

:::::Distintas clases de miradas y espejos:::::


Siempre que uno pasa frente al cristal plateado reflectivo, no puede evitar girar la cabeza y observar la imagen nitida y azul que se dibuja en su cuerpo. Es casi inconciente, medio instintivo, como si una voz detras del vidrio nos llamara en silencio, instandonos a la observacion. A veces ese instante de admiracion dura un suspiro, es apenas una mirada de reojo a la geografia corporal que nos desplaza. Otras veces, el suspiro se prolonga y puede convertirse en una respiracion larga y tendida, en donde los ojos se pierden entre las lineas del rostro, del cuello, de los brazos... La inspeccion se vuelve mas detallada, y de a ratos se asemeja a una prision en el espejo, una carcel q nosotros mismos fabricamos, que incluye puerta de ingreso y llave de salida.
Ese mundo-espejo encierra el brillo de las pupilas, congela las sonrisas y suaviza las tristezas. Es como una puerta abierta al mundo "yo", donde todo se ve, y todo se siente, todo se mueve y todo se agranda. Es el Narciso interno contradecido, que perdio un zapato en el umbral y espera que su sombra se lo regrese. Y asi abrazamos al Narciso-yo, lo besamos, lo alabamos, lo odiamos, lo consentimos. Asi abrazamos al amor de nuestro propio cuerpo, y lo tomamos prisionero, aunque sea por segundos, en la luz del maravilloso espejo.
Pero el Narciso-yo tarde o temprano necesitara su zapato, perdido en el umbral, y comprobara con asombro y congoja, que su sombra no se lo alcanzara jamas, bien porque esta muy ocupada contando billetes en la administracion, bien porque el mundo material la tiene demasiado abarrotada entre la cena y la reunion con el inspector. Entonces, se sentira solo, y pequeños espejos cristalinos y minusculos se desprenderan de su mirada.
Porque se abrazo a si mismo, y no lo abrazaron. Porque abrazo su propio amor, sin nadie que lo ame. Comprendera, angustiado. que se admiraba en el espejo equivocado. Y no por defectos materiales del artefacto reflectivo, ni por una aparente mala calidad de la lamina brillante. En realidad, la observacion de los mil suspiros debia recaer sobre otro tipo de espejo, uno que no refleja lo que queremos ver y lo que queremos sentir, sino que representa lo que verdaderamente somos y nos hace sentir. Un espejo que no se cuelga en la pared y esta fijo en su inmolacion estructural, sino que lo encontramos en cualquier parte del camino, aqui o alla, a derecha o izquierda, y que no admite errores ni grandelocuencias. Un espejo en el que mirar y que nos mira, en una mirada que ya no solo representa la nuestra sino tambien la suya propia. Una mirada con vida.
Ese extraño espejo viviente, en el que tanto cuesta acostumbrarnos a mirar, es el que Narciso-yo necesita para salvarse de si mismo, de su propia soledad. Y ya no estar pendiente de la propia geografia, para dar paso a la inspeccion de la geografia-alter, y reconocernos en ella, en sus definidas curvas, en sus distintos caminos. Porque "te amo" no se define con palabras sino con la refleccion en el ser amado. Porque el alma surca mas tranquilo los peñascos si hay un alguien detras del espejo, que lo resguarda de los picos filosos y lo abriga del frio de los vientos.
Ese alguien oculto solo puede llegar a encontrarse en un solo lugar: la mirada del otro.

Mar. .. .

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hay dos clases de espejos: el espejo "yo" (altamente egoconcentrado, solo recomendable en necesarios momentos de meditacion interna), y el espejo "tu", que refleja lo que somos y seremos, a traves del simple y valiosisimo dispositivo que es la mirada (y que no requiere de analisis previos ni pago de facturas, pues es ad honorem y, si se la cuida, es vitalicia)

Revolucionemos los espejos!! Cambiemos de mirada!!

Mar. . .